El auge de Asunción: Por qué el eje corporativo es el nuevo imán para capitales regionales
Exploramos la transformación del skyline paraguayo y el impacto de la estabilidad macroeconómica en la demanda de oficinas Triple A.

En la última década, Asunción ha pasado de ser una capital discreta a convertirse en un epicentro de desarrollo vertical. Este fenómeno no es casualidad, sino el resultado de una convergencia de factores que han posicionado al país como un refugio de valor seguro para inversores regionales.
La estabilidad de la moneda y un régimen tributario competitivo han permitido que el sector crezca de manera sostenida, incluso frente a las incertidumbres globales. La demanda no solo proviene de usuarios finales, sino de una clase inversora que busca rendimientos que superan el promedio regional en más de tres puntos.
“El mercado paraguayo ya no es una promesa, es una realidad consolidada en el Cono Sur.”
Sin embargo, los desafíos persisten. La infraestructura urbana debe seguir el ritmo de la inversión privada para asegurar que el crecimiento sea sostenible y habitable a largo plazo. La integración de espacios verdes y transporte público eficiente son las materias pendientes del próximo ciclo.
El fenómeno de la gentrificación corporativa en barrios como Manorá y Las Lomas está desplazando el uso residencial hacia las ciudades dormitorio, creando un nuevo desafío para la movilidad urbana que el sector público aún no ha logrado resolver.


